20130213 … un vaso de más.

Me he despertado tarde, no se si ha sido que he dormido poco estos días o es que ayer volvió a ser uno de esos días cargados de emociones que te agotan sin darte cuenta. He tanteado con la mano el interruptor de la luz para salir de tanta soñolencia… el despertador no ha sonado y son cerca de las 12.

Después de la rutina de cada mañana, lavarme la cara y mirar en el espejo si “sigo siendo yo mismo”, he ido a desayunar. Nunca hay platos sucios por la mañana, pero hay dos vasos… y uno de ellos no es mio.

El chocolate esta frío y seco en el fondo, y la luz irradia cada rincón y forma de esa extraña mancha reseca. La persona es la misma, pero esa mancha cada día toma una forma diferente casi irreconocible.

Ojalá haya en el fregadero muchas mañanas dos vasos como los de hoy y uno de ellos sea de esa persona, pues eso significará que aún me estaré riendo con ella… de sus cosas.

Pero la mancha siempre cambia, y da la sensación, de que la persona no es la misma.

11-Un-Vaso-de-Agua

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