20150108 Je suis Charlie

Mira a tu alrededor, piensa un poco en todo lo que posees y amas, todo ello lo tienes gracias a que miles personas lucharon por su libertad a decidir que era bueno y que era justo, por su libertad de opinar y juzgar. Es cierto que a veces hay opiniones que ofenden a otros y en muchos casos esa libertad de opinión más que hacer bien hace justo todo lo contrario, pero a la vez, gracias a ella, los ofendidos pueden rebatirla y exponer desde su visión de las cosas por qué y en qué están equivocados aquellos que no comparten su interpretación.

Así nace el debate, y del debate las posturas incompatibles que han de convivir en la valorada tolerancia. Esta tolerancia exige de unas leyes generales que engloben a todos, incluso a los grupos minoritarios formando las bases del Estado de Derecho y finalmente de la Democracia.

Lo que ocurre día tras día en el mundo de manos del terrorismo islámico y de otros grupos terroristas, es un ataque a la Dignidad Humana, al igual que las pretensiones fanáticas de diferenciar a las personas entre buenas y malas.

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El 7 de enero del 2015, tres hombres armados entraron en la redacción del semanario satírico y progresista Charlie Hebdo y asesinaron a quemarropa a 12 personas, la mayoría miembros de la redacción, incluido su director, Stéphane Charbonnier. Fue un ataque no contra los integrantes de la revista, si no contra su derecho a la Libertad de Expresión, ese derecho que como he explicado representa el pilar fundamental de lo que somos.

Europa y el Mundo, no solo Francia, la sociedad libre y democrática, ha de tomar conciencia de si misma y actuar, no ignorando el problema, no haciendo alarde de su tolerancia dejándose a merced de aquellos que la quieren destruir.

“La Tolerancia es un primer paso al respeto, la Ley es la última frontera de ese respeto, y cuando ésta es vulnerada, solo queda el castigo.”

En este caso hay que dejar claro que el enemigo no es el Islam, sino aquellos que dentro de sus creencias han olvidado las palabras de su Profeta Mahoma. Palabras como:

“Dios es misericordioso con aquellos que muestran misericordia hacia los demás.”

“La tinta del sabio es más sagrada que la sangre del mártir.”

“El castrador de otros o de sí mismo no es seguidor mío.”

Y en especial esa última frase, pues aquellos que usan el terror y la muerte para imponer su verdad, castrando las libertades de aquellos que piensan diferente, dejan de ser dignos de seguir a su Profeta.

Quizás Europa debiese emular a los Estados Unidos, y exigir a sus ciudadanos inmigrados el conocimiento de su Historia y sus Valores en la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, pues solo así, aquellos que no los acepten y defiendan, puedan elegir no ser ciudadanos.

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