El fuego que habita en la piedra

Para descargar el microtexto en PDF: http://goo.gl/qQ8mHd


El fuego que habita en la piedra.

Corría entre la maleza como alma que lleva el viento, saltaba sobre los charcos con sus sucios pies de barro y extendía los brazos emulando volar bajo la lluvia. Su cabello oscuro y largo le tapaba el rostro cuando miraba al cielo y daba vueltas sobre sí misma. Tenía toda la cara mojada y todos los ropajes sucios, llenos de verdín de rozarse con la vegetación y de barro, pero sus ojos marrones y la dulzura de su mirada era lo más limpio que jamás había observado aquel joven que la perseguía. Ella volvía a correr riendo por los torpes pasos de su amigo que intentaba alcanzarla casi con preocupación de que se hiciese algún daño. Una preocupación inútil ya que a todas luces ella sabía desenvolverse mucho mejor que él por aquellos prados.

El mundo era infinito y en el cielo solo habitaban los dioses y los hombres buenos. Entonces la vida se desarrollaba torno al calor de la familia y la comunidad, un mundo donde el único motivo de la existencia de los pueblos se debía a la simple necesidad de vivir en algún lugar, vivir y comer de lo que sus manos eran capaces de proporcionarles. La vida era dura entre las montañas, pero al menos estaban a salvo de la anarquía que se vivía en las inmensas llanuras y los campos del interior, la falta de sustento, alguna noche fría, una enfermedad, eran riesgos asumibles en comparación a los peligros que representaban en si los hombres.

El poblado, apenas 4 casas, se situaba en una pequeña planicie protegida por varios riscos por donde se dejaba caer la helada y cristalina agua de las montañas, un pequeño arroyo que no podía alcanzar pez alguno. Las casitas de piedra y madera desafiaban al frio y la nieve en invierno y se mantenían frescas en verano, se veían robustas y antiguas, pero no había mucho donde comparar, era simplemente el Hogar.

La chica había llegado a lo alto del sendero que daba a las casas, miraba atrás con una sonrisa en su cara mientras observaba a su pobre amigo exhausto y prácticamente abatido a pocos metros de ella. La miraba allí de pie bajo la lluvia mostrando su lengua en gesto de burla, y su sonrisa, en el fondo ella deseaba ser atrapada, pero él, bueno, él sencillamente no estaba a la altura. Los pensamientos se amontonaban, inseguridades tal vez, pero antes siquiera de poder materializarlos la chica bajo hasta él y le tomo del brazo animándolo a llegar a casa.

El agua discurría por el empedrado de entre las casas y las gallinas y demás animales estaban dentro del tejado exterior al pequeño granero, el cielo estaba oscureciéndose y era hora de sentarse junto al fuego. El chico quedo en la puerta de su casa, es como si una anima buena le hubiese transportado, apenas recordaba todo el camino que había hecho, solo mantenía en su recuerdo esos ojos y esa mirada tan llena de vida, la chica se alejó de él chapoteando y limpiándose la cara antes de entrar a su casa.

Pasado un rato, ya dentro del hogar cambiado de ropas y junto al fuego y los abuelos, pues en aquel entonces la familia vivía bajo el mismo techo, la madre lo regaño y le azoto. Después y antes de comer rezó por su incauto hijo, rezó porque la enfermedad estuviese lejos de él. Entonces el anciano, el que fuese el mayor de la familia le acarició la frente junto al fuego y el llanto silencioso de su hijo que no comprendía la reprimenda de su madre.

El anciano pasaba el pulgar por si sien y le dejaba una marca de rojo ocre, ella abrió los ojos saliendo de sus rezos para mirar a su anciano padre con temor y este en su sabiduría le dijo:

– Hija mía, el amor está oculto como el fuego lo está en la piedra (1), esta tormenta no enfriará el corazón de tu hijo – Besó la mano de su anciano padre y abrazó a su hijo.

Aquella noche tomarían la cena junto a los familiares de la chica. Eran las primeras lluvias de la primavera y como todos los años era el momento mágico de pedir a los dioses que limpiasen con la lluvia los malos espíritus que silban entres los árboles del frío invierno.

2012012115

Anuncios

Los comentarios son el alimento de estos blog's

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s